La trata con fines de explotación sexual

Dumitra (nombre ficticio) es una joven rumana que, como muchas otras, busca una oportunidad para mejorar su vida actual. Un día, un hombre trata de convencerla amablemente para que viaje con él a España, donde trabajarán como lavacoches. Una oferta de trabajo que le supondrá un techo y un salario digno. Sin embargo, tras abandonar su país, pierde sus derechos y se da cuenta de que su odisea comienza sin saber cuándo llegará a su final. Una vez acabado el viaje, aquella promesa de empleo pasa a ser una explotación sexual de lunes a domingo. Aquel techo se convierte en una cárcel de agresión, sin luz suficiente y sin ventilación; y el salario en una deuda imposible de pagar, que se genera por el “traslado” de país a país, por las sanciones y por el alquiler de aquel zulo que catalogan como “habitación”.

Quienes sufren de explotación sexual están sometidas a la servidumbre por ese saco de deuda. Eso a lo que llaman “trabajo” va destinado para pagar la deuda inicial, por lo que generalmente las víctimas son incapaces de costearse gastos básicos como alimentos, agua, refugio y medicamentos. Sus ‘empleadores’ proporcionan esas necesidades a precios exorbitantes, lo que provoca un aumento constate en la deuda. Sanciones por llegar 5 minutos tarde, sanciones por negarse a acostase con lo que designan como “un cliente”, sanciones por salir al patio más tiempo del debido, entre otras tantas…

Un jugoso negocio que, a pesar de torturar y amenazar a mujeres, según  Mario Calleja Estellés, abogado especialista en trata de personas, es “más rentable que el tráfico de armas o de drogas”, pues está menos castigado penal y socialmente. Solo en 2016 detectaron 23.846 personas en situación de riesgo, y en el caso de la explotación sexual la mayoría estaban en clubes de alterne. Por ello, en la Unión Europea siguen pidiendo a los países a legislar para criminalizar esa demanda de servicios.

En España, según la Asociación para la Prevención y Reinserción de la Mujer Prostituida, el perfil de la víctima de trata es el de una mujer rumana de edad entre los 18 y los 32 años. Mujeres  que se embarcan en un viaje que puede durar varios meses, y en el que ya sufren violencia sexual y diversas formas de explotación. Se trata del inicio de una vida en condiciones miserables, amenazadas tanto ellas como sus familiares.

Seguiré diciéndolo: la explotación sexual es la nueva modalidad de esclavitud del s. XXI. Actualmente, según el Trasnational Crime and the Developing World, estudio de la Global Financial Integrity fechado el marzo pasado,  la explotación sexual hace ganar a los perpetradores de este delito alrededor de 90 mil millones de euros al año. Y es que, en promedio, cada víctima que es sometida a explotación sexual genera a sus victimarios unos 19 mil euros anualmente. Un negocio impulsado mayormente por un mercado de millones de personas dispuestas a pagar por servicios sexuales.

Sección economía: “Se vende negra criolla, joven, sana y sin tacha. Buena amante, muy humilde, fiel y buena cocinera. Con alguna inteligencia en lavado y plancha. Solo por 500 pesos…”.  Diario Sur (2016): “Rumana, rubia, cuerpo espectacular. ¡Dos terminaciones por 50 euros!”. La abolición de la esclavitud en el s. XIX en España ha provocado que el primer anuncio de venta nos repugne tras leerlo, sin embargo el segundo aún sigue siendo algo normal y habitual. Un anuncio donde también se vende un cuerpo, pero que sin embargo la sociedad se apoya en la excusa de “no tiene por qué ser explotación… habrán elegido ellas ser prostitutas”. Y digo yo, ¿es acaso la prostitución voluntaria? O son más bien las circunstancias las que les obligan a ejercerlo.

¿Explotación sexual tras estas publicidades? Probablemente.

(Imagen: CatalunyaPress)

Anuncios

2 comentarios en “La trata con fines de explotación sexual

  1. Que verdad.
    Me da vergüenza reconocer que podemos leer anuncios del tipo que has escrito y no sentir nada, ni parar a pensar en lo que hay mas allá.
    Pasamos a considerarlo algo incluido en nuestra sociedad actual, quizá se nos escape un !Que lástima! , y continuamos sin mas pensando en nosotros.. en lo mejor que podría ser nuestra vida, en lo estresados/as que estamos y lo bien que vive y le trata la vida a menganito y fulanito.
    Ay si aprendiéramos a mirar mejor a nuestro alrededor ,estaríamos agradecidos por lo que tenemos y seriamos más consciente de la realidad que nos rodea y dejaríamos de autocompadecernos y luchariamos por lo que en realidad importa . Que no es siempre lo que pase directamente a uno mismo.
    Buen artículo.
    Seguro que cuando vuelva a leer un anuncio así no
    me va a dejar indiferente.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s